
Por Miguel F. Monroig Inglés
En el siglo XVI, específicamente en el año 1736 los gobernantes españoles en Puerto Rico determinaron que las condiciones climáticas y geográficas de la isla eran adecuadas para la producción de café. Decidieron entonces introducir el arbusto desde Santo Domingo hoy Republica Dominicana. Con la adaptación, cultivo exitoso y expansión rápida del cultivo el café se convirtió en la empresa más importante a mediados del siglo XIX. Se convirtió además, en el producto de mayor exportación de la época siendo la Isla el cuarto mayor exportador de café en America. En el año 1896 la producción de café exportada alcanzo la cifra de 586,000 quintales. En Europa el café tenía una gran demanda y la protección tarifaria del gobierno español. Nuestro café puertorriqueño tenía una gran aceptación y fama en el mercado. Su calidad excelente le ganó precios superiores.
La siembra, cultivo y procesamiento del café originó un movimiento de la población hacia la zona montañosa del país que se concentraba en las zonas costeras para ese entonces. Se convirtió en una nueva fuente de riqueza y un nuevo modo de vivir en la Cordillera Central. Se estableció un estilo de vida social y cultural al que se le ha identificado como parte de la cultura puertorriqueña.
Importantes cambios políticos, fenómenos atmosféricos, éxodo de la población, bajas en la producción y rendimientos, la introducción de la caña de azúcar y otros causaron tal inestabilidad en la industria que mas tarde conllevó la ruina de muchos hacendados cafetaleros. Posteriormente esta situación dio origen a la implantación de leyes, programas de subsidios e incentivos estatales y federales para rehabilitar la industria del café a partir de la década de los años treinta. Esto le permitió a la empresa mantenerse entre las tres cosechas tradicionales de mayor importancia económica del sector agrícola (caña, café y tabaco) por largos años.
En el siglo XXI luego de 275 años de su introducción y a pesar de los cambios económicos, sociales y políticos la industria cafetalera continúa siendo uno de los sectores agrícolas más importantes para la economía de la Isla. Ocupa el segundo lugar entre las cosechas tradicionales y el cuarto entre las empresas agropecuarias del país. La industria genera empleos para trabajadores en una región de alto grado de desempleo y donde las fuentes y oportunidades de éste son escasas y limitadas. Existen además unos 4,094 caficultores, 68 beneficiadores y 58 torrefactores que dependen de este cultivo para su subsistencia. Se estima que la industria puede generar sobre 25,000 empleos directos e indirectos. En la zona viven más de 200,000 personas y existe la necesidad de retener esa población en esa área para evitar o minimizar el éxodo de éstas a lugares densamente poblados donde se agudicen los problemas sociales.
La región cafetalera comprende unas 628,000 cuerdas de terreno de las cuales 292,000 tienen uso agrícola limitado por sus pendientes abruptas. Unas 38,535 cuerdas se dedican al cultivo del café y las restantes a otros fines agrícolas. El cultivo del cafeto está localizado en una zona hidrográfica importante para el país y bajo ciertas condiciones su comportamiento es similar a un bosque lo que constituye un recurso para esa área. Además, constituye un área de protección del hábitat de especies de aves, reptiles y otros en la zona. No puede dejarse a un lado la importancia de la industria en su legado al aspecto cultural e histórico de nuestro Puerto Rico.